BEBA

Escrito por Newsletter el . Publicado en Comunidad Villa Juncal

BEBA – Una persistente labranza de señorial sencillez

La Tejedora – William-Adolphe Bouguereau (Francia, La Rochelle 1825 –1905)

Las Biografías de los Otros pueden ser recibidas, unas veces, sentados como en un cine, en la punta de la butaca, en un inquietante y estimulante relato de aventuras y un sucederse de acciones que nos toman de la mano y nos hacen transitar por intensas vivencias ajenas y propias. Otras veces, nos desplazan hacia la quietud y actitud contemplativa, en silencio, como frente a un bello cuadro que nos habla e invita a meditar sobre la Existencia.

Este es el caso del relato de la vida de Beba, residente que integra la comunidad Villa Juncal desde hace tres años. Convocadas dos de sus hijas para compartir con nosotros una íntima cercanía de la interioridad de su madre, nos han brindado con generosidad imágenes que hicieron posible construir este retrato de pinceladas suaves, de trazos breves, cuyas tonalidades varían entre la profundidad, la fortaleza y la sencillez y la grandeza de una plena mujer, propia de una historia argentina y de un mundo que ya fue y que es hoy desde otras maneras. En seis trazos esenciales, sus hijas dan forma a Beba al estilo de una figura apenas pincelada de Desnudo Azul (1951) de Matisse, y nos disparan la imaginación hacia escenas como Las Hilanderas de Velázquez o La Tejedora de Bouguereau.
INFANCIA RURAL: La tercera hija entre cinco hermanos, nacida en el seno de una familia ligada a raigambres patricias de Argentina, desarrolló su infancia la vida de campo de la provincia de Entre Ríos, en sus tierras ancestrales. Criada y cobijada por el amor de sus abuelos maternos, quienes, educados en una mirada europea de amplia cultura, le enseñaron a leer a los tres años, le abrieron un mundo de libertad de pensamiento y acción. "No había pruritos, eran todos muy libres". Sus abuelos paternos (coinciden las hijas de Beba) representaban más una mirada criollista, de estructuras férreas locales y de consecuente mayor rigidez conceptual, quienes le aportaron otros aspectos de su personalidad.

Sus primeros pasos por la instrucción escolar se dieron en el campo, junto a los otros niños del establecimiento, transitando cada grado de instrucción con maestros que asistían y se integraban a la vida rural, donde aprender era un juego más entre los niños, cuyas escuelas de pueblos cercanos eran simplemente las encargadas de verificar la calidad educativa familiar, en la que su abuela imprimió un rol fundamental. Esta etapa en ambiente rural le dio su carácter de serenidad, de integración y adaptación, de tiempo de labores manuales. Las palabras elegidas para sintetizar este período: "Todo era maravilloso."

MADRE: Se traslada con la familia a Buenos Aires y continúa su instrucción como alumna del Colegio del Sagrado Corazón de Callao, bajo el concepto de época de "educación de señoritas" preparadas para un sector de la sociedad dirigente. Se casa a los diecinueve años y forma una familia integrada por nueve hijos: ocho mujeres y un varón. "Todos casados hoy." En aquel período, más allá de la historia de la nación que va marcando distintos rumbos, las tierras se dividen, algunas se expropian, pero se mantuvo la tradición de una primera formación rural en sus hijos. La vivencia de campo continúa en esta generación, en sus tierras heredadas. Las hijas de Beba remarcan la felicidad de los recuerdos de experiencias de juegos y anécdotas de esos años persistentes de campo. Resaltan que es la parte más importante de sus vidas que dejó su impronta definitiva. Una de ellas comenta sonriendo que tuvo que esperar ansiosa hasta sus once años para conocer el mar y, para calmar su inquieta curiosidad, su padre le decía: "Es como la pileta de los Bonorino, pero con un ventilador enorme".
PRACTICIDAD Y LABORIOSIDAD: Beba es para sus hijas la mujer de las pequeñas cosas de la vida. Señalan que supo enfocar así las vidas de sus hijos en la mirada puesta en lo pequeño. "Mamá es de la manualidad 100%". "Nos acostumbró que en el campo siempre había algo para hacer." Puso su empeño en transmitir la escuela de sus manualidades. Tejían gorros, mantas, cosían, dibujaban, como ella había aprendido de sus mayores. La creatividad de sus manos como expresión de su interioridad no tenía límites. No supo lo que era aburrirse. "Ella siempre tenía algo para hacer, y si no lo tenía, lo inventaba".

FIRMEZA: El otro aspecto que Beba imprimió en sus hijos es la fuerza de voluntad. Su persistencia y perseverancia. Recuerdan con alegría que la manualidad era el camino hacia la formación en la firmeza, del continuo voluntarioso hacer. No existía el "no puedo". "Tenés que probar... Nada es imposible en lo diario." Entre risas, coincidimos las tres en las palabras de Isabel: "La nuestra es la generación 4 x 4: Se me corta la luz y voy a ver dónde está el cortocircuito." Imágenes de Beba sentada en el piso viendo cómo arreglar un problema de cañerías ("hacía plomería") disparan a Inés, su hija, que afirma: "Me ha servido de mucho". Siempre con empuje hacia adelante. No la detenían los impedimentos ni obstáculos pequeños. "Era como un tren, pero un tren silencioso", visualiza Isabel. "Su energía siempre en movimiento casi imperceptible."

ORGANIZACIÓN Y EMPRENDIMIENTO: Si bien Beba, como la mayoría de las mujeres de la época, "no tuvo una formación profesional, siempre supo defenderse en la vida". "Fuimos creciendo. Las situaciones no eran fáciles. El campo no daba." Señalan las hijas. Su padre, debido al período histórico tuvo problemas de trabajo. Realidades que lejos de inhibir a Beba, la movilizaron y "... empezó a armarse una especie de PYME" a partir de sus conocimientos de labores manuales. "Vendía como loca, por ejemplo: carteras". Lo que se propuso hacer con sus manos siempre tuvo éxito. Enseñó a sus hijas punto Smock y a hacer vestidos. Con su natural iniciativa, sin marca ("esa época no era marquera"), "por necesidad y por aprovechar ese tiempo de labrar lazos entre hijas, organizó una empresa familiar". "Nos divertíamos mucho. Así crecimos. Así nos fuimos casando, en esa tesitura de familia. Todas tenemos esa base. Siempre presente. La máquina de coser siempre vino antes que el marido."

INTROSPECTIVA, EQUILIBRADA SENCILLEZ Y PRESENCIA VIVA DE UNA ETERNA NIÑA: Cada uno de sus 9 hijos aportó, transmitió a su propia familia de distintas formas estos modelos de vida. Los valores centrados en el esfuerzo, la sencillez, dieron el fruto de 49 nietos y 63 bisnietos "¡¡¡No!!! 73!!!,.. ¿No contaste a ....? Y estuvo presente en los 49 partos."
Y se suceden libremente las últimas pinceladas:

"Estaba ahí – Estaba presente – No era aburrida – no era triste – Estaba allí – Pensaba cómo hacer tal cosa mientras estaba en silencio. En el fondo era muy niña – Esa sencillez que tenía – Muy inocente – Esa sencillez la transmitía siempre con cosas posibles - Dibujaba como era ella: "NAÏF". "Tu mamá es tu mamá pero mirarla desde lejos... A la distancia, pensarla es muy fuerte... La presencia viva – Mamá está – Ahora somos nosotros las que la protegemos - Ahora nos toca a nosotros vivir por ella y para ella."
Y nos detenemos unos instantes de nuestra existencia para contemplar este bello retrato laboriosamente trazado por sus hijas, siguiendo las enseñanzas de Beba.

VIDEO INSTITUCIONAL - Año 2003

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