ENTREVISTA A TERESA FERNÁNDEZ– ENFERMERA SUPERVISORA de TURNO NOCHE

Escrito por Newsletter el . Publicado en Aportes Profesionales

La mayoría la conocía. Algunos sólo de vista, como Angie, que relata que se cruzaron dos veces, y tomó contacto personal una noche, a raíz de escucharle su voz de conversación. Son de los profesionales a veces invisibles pero claves en el desarrollo de una institución y que marcan la diferencia en el quehacer humano de persona a persona. Nos adentramos en su charla y nos dejamos sorprender por su giro de la cuestión: es Teresa quien se convierte, hacia el final del encuentro, en entrevistadora de residentes, buscando de qué manera mejorar, si es posible aún, su labor como enfermera y el de su grupo profesional a cargo. Les sugerimos seguir la lectura de la transcripción de esta fascinante entrevista: sencillez, claridad, pasión por su profesión.

Teresa: - Les comento, hace veintidós años que estoy acá, voy para los veintitrés, si Dios quiere. Siempre estuve a la noche, después me pasaron a la mañana, creo que cuatro o cinco años, porque me necesitaban.  En el silencio de la noche se escucha todo, todo. Es como que el oído uno lo tiene agudizado, y está más alerta, entonces, cualquier cosa, llámese una radio, una tele, lo que sea, incluso cuando se habla fuerte se escucha en el tercero.

Inés: ¿Conocés los nombres de todos los que estamos aquí sentados? Por qué no se presentan según sus asientos. Mario, Elba, Ana, Rosa, Sara, Marta, Roberto, Carlos, Alcira, Juanita, Selva, Luisa, Angie, y yo, Inés. Más tarde se integra María Julia. Teresa: la idea de estos encuentros es conocer las personas que trabajan aquí desde una perspectiva diferente, más afondo desde lo laboral, su experiencia, compartir su formación. Y, después, charlar improvisadamente acerca de las preguntas que te vaya haciendo cada uno de nosotros.

Alcira: ¿Por qué decidiste trabajar en Villa Juncal? - Terminé mi residencia en el Hospital Pirovano con experiencia en Terapia Intensiva, o sea, no tenía expectativas de trabajar en una residencia para personas mayores. Estando en el sector de terapia, el supervisor de acá, quien también era parte del equipo, veía mi modo de trabajar y me cuenta que él era integrante del Servicio de Emergencias, y que su colega, el Dr. García, era amigo del Dr. Bulacio. Me preguntó si querría trabajar y la entrevista me la hizo el mismo doctor. Me hizo recorrer desde el piso tercero, donde no había nada, estaba en construcción. Lo único que estaba habilitado era el segundo piso de residencia. Estoy hablando del año 93. Así vine a trabajar acá. Entré como una enfermera más. Había tres turnos de ocho horas cada uno, yo entré para el turno noche.

Angie: Tengo entendido que había una sola persona cuando entraste. - Teníamos solo una residente, la señora Tita. Le decíamos Tita. Era actriz. Tres enfermeras para una sola residente. Era la mimada. Teníamos una asistente por turno, porque era una sola residente. Al segundo día de haber ingresado a trabajar entró el señor Alberto, un embajador, como segundo residente. Después entró un diputado, el señor Jorge, luego Carmencita. Y, señores, no me pregunten por todos los nombres. (Hubo sonrisas generales. Nos parecía increíble ya que se acordara de cada uno de ellos. ) Pasó mucha gente, a quienes yo le tuve mucho afecto porque no dejan de ser familia. Debo reconocer que le tengo un gran cariño a Villa Juncal, ésta es mi segunda casa, a la cual respeto mucho. Y si me preguntan por qué soy enfermera, porque me gusta. Tengo vocación.

Carlos: ¿Estudió enfermería en el Pirovano? - No, estudié en la Cruz Roja y tuve la residencia hospitalaria allí. Después, ad honorem, trabajé un año en el hospital de Oncología, el María Curie que está en Parque Centenario, como para tener otra experiencia para trabajar con pacientes terminales. Y justo fui a dar en el 3er piso que es zona de terminales.

Inés: ¿Por qué elegiste ser enfermera, qué te llevó a esto de la enfermería, esa vocación de servicio? - Si yo les cuento…. Yo veía sangre y me desmayaba. Una vez mi mamá estaba cosiendo a máquina y se pinchó con la aguja, sin querer puso la tela y el dedo y la aguja pasó para el otro lado. Yo vi eso y me desmayé. Estudié una amiga. Por una íntima amiga que empezó a estudiar y me dijo de hacerlo con ella. Y yo le decía: ¿Te parece? Yo no voy a aguantar. Y ella me día: NO… tranquila. Es al principio, después te vas a adaptar. Yo sé que vos tenés una gran capacidad y además te gusta ayudar a la gente, tenés esa calidad humana. Y yo le decía: ¿vos no me estás diciendo esto para que entre y vaya a estudiar con vos? Y no. Después aprendí. Y realmente me gusta.

Angie: ¿Tu amiga terminó? - Mi amiga es  hoy abogada.

Inés: Bueno, muy buena abogada. Los abogados están para defender y convencer, o sea que cumplió muy bien su función. - Ella se recibió de Enfermera. Después estudió para Técnica Radióloga. Cuando empezó el tema de los tomógrafos, ella dijo: yo voy a aprender, e hizo la Tecnicatura del Manejo de Tomógrafos. Y después dijo: NO, yo hasta acá llego. Y voy a estudiar Abogacía. Y le dije: yo no te ayudo. Yo me quedo donde estoy.

Inés: este ingreso tuyo a Enfermería, ¿fue de jovencita, cuando estabas en edad de definir tu carrera? -Trabajé diez años en una imprenta. Mis patrones me querían mucho. Cuando mis patrones se iban de vacaciones a Mar del Plata, tenía a cargo la Imprenta, ir al Banco, hacer todos los trámites y los pedidos. Después me cansé. Y dije: voy a hacer otra cosa. Allí fue cuando mi amiga me dijo de Enfermería. Y, mientras estaba estudiando, cuidaba unos chicos. Hice un poquito tiempo de asistente de niños.

Angie: Vos decís que ésta es tu segunda casa, ¿cómo es tu primera casa? Si lo podés contar. - Tengo un hijo. Inmediatamente Alcira agrega el nombre: Ariel. Y prosigue Teresa: - Ariel tiene 16 años, está estudiando el Secundario. Vivimos los dos solos. El papá de él está en Colombia, es médico cardiólogo, estuvo trabajando también acá. Era la época en que esto tenía médicos las 24 horas. Nos conocimos. Hicimos nuestra pareja, y, cuando él tuvo que volver a Colombia, decidimos que yo me tenía que quedar. Es otro país, otras costumbres. Me quedé.

Mi hijo también participó acá. De noche no tenía con quién dejarlo. Entonces, llamé al Dor bulacio y le dije: mire, doc, no tengo con quién dejar a mi hijo. Tenía tres meses. Entonces me contestó: búsquese una habitación, Teresa, que sea lejos de todo, separado, y déjelo ahí. Pero es la primera y última, usted sabe que chicos, no se puede. Quiero aclarar que se portó bien. Se portó BÁRBARO. Realmente estoy muy agradecida, muy contenta, muy conforme. El trato de los directivos, del dueño, es más bien familiar. Y, cuando uno tiene un problema o necesita algo, ellos están siempre pendientes de uno. Esto lo digo desde otra óptica. Desde lo humano. Cuando falleció mi mamá, mi hermana, mi padre, en definitiva, ellos siempre estuvieron presentes, para ayudar.

Inés: ¿Cómo es el trabajo nocturno? ¿Es muy movido? ¿Qué funciones particulares tiene y qué se espera de vos? - Se recuerda a los residentes que Sandra, supervisora de Enfermería, durante su entrevista, hizo una mención especial referida a la tarea tan particular de Teresa, dada su experiencia y minuciosidad. Carlos, inmediatamente explica la genial capacidad de Teresa para preparar todos los medicamentos, las dosis individuales de cada residente. Y agrega Carlos que como enfermera sabe perfectamente cómo es la vida de cada uno de los 51 residentes.

Bueno, el trabajo de la medicación estuvo desde el principio. Lo tuve a cargo desde mi inicio acá. Está bien, era uno, luego dos, y se fue incrementando a través del tiempo. Y ahora más de 50. Es un trabajo minucioso, que lleva tiempo, y una organización. Hacer el pedido, esperar los 7 días a que llegue, esperar que la farmacia la mande, esperar que los familiares compren l medicación. No es Juncal sólo el que la provee. Los familiares, a través de las obras sociales, que muchas veces son tardías. Acá no se trabaja con medicación genérica. Todo esto se torna a veces, no digo pesado, pero sí complejo. Es ver que no les falte a los pacientes. Hay medicaciones que no sustituyen a otras. Muchas veces, cuando falta, y esto lo sabe Mariángeles (recepcionista), la llamo de casa y le informo: Mirá, Mari, que me falta tal cosa, tratá en lo posible. Y, otras veces digo: mirá, me falta esta medicación, HOY la tengo que tener. La Residencia tiene la responsabilidad, además, de abastecer y de que no les falte.

Inés: ¿Es tu único trabajo, supongo? Respecto de otro lugar. - Sí. Cuando el Dr. Bulacio me entrevistó, lo hablé. Me dijo en su momento: usted empieza a trabajar mañana, noche por medio. Y le dije: no, porque yo no estoy segura si ustedes van a estar conformes con mi trabajo. Y me contestó: quédese tranquila, señorita, que usted se va a quedar acá a trabajar.

Inés acota con sonrisa: el ojo del Dr. Bulacio. - Éstas palabras siempre las comento, prosigue Teresa. Entiendo que si uno se queda en el trabajo, más allá de la capacidad y todo, es porque uno se siente bien y los demás estén conformes con el trabajo de uno.

Inés: me refiero al único trabajo, pensando en el estrés que genera pensar en medicación que implica detrás de ella una persona que está necesitando de manera vital, y son 51 de ellas. Y son 5 o 6 o 7 medicamentos, con la medición exacta. Encima trabajando a contra reloj. ¿Qué hacés con tu reloj biológico? - A veces se torna un poco complejo: salgo de acá, llego a casa, preparo el desayuno a mi hijo, que lo tengo que mandar al colegio, es un adolescente y como tal requiere de supervisión. Es más complejo que la supervisión de un residente porque involucrás los sentimientos y no hay distancia. Hago las cosas de la casa, duermo dos horas a la mañana y tres a la tarde. Espero a mi hijo, tratamos de almorzar, de estar un poquito juntos. Es una vida totalmente diferente a la de él, y desde los 12 años se queda solo en casa. Lo llamo y le pregunto: ¿estás bien, está todo bien? Supervisión también a la distancia.

Inés: Te felicito, sos una excelente madre y un excelente hijo. - Reconozco que tengo un hijo muy responsable, no sale de noche. Acordamos horarios de entrada y salida y hace hora es la que llega.

María Julis: ¿Tiene idea de la carrera que quiere seguir o qué quiere hacer? - Quiere seguir Computación, que tiene mucha salida laboral. Le encanta todo lo que sean Sistemas. Retomando el tema de la noche, hasta hace unos meses era yo sola quien me ocupaba de enfermería de la noche. Tenía que atender los pacientes, todo lo que es carpeta de médicos, de controles, hacer las cajas individuales de medicación, los pedidos mensuales y pedidos diarios. Más atender las demandas de los pacientes, hacer las curaciones. Tengo la ayuda de las asistentes de enfermería. Con todo tino, tanto el Dr. Bulacio, como Sandra, y Marquitos, vieron que necesitaba una ayuda extra. Y pusieron a Daniela. Es muy agradable (y todos coinciden)

Inés: ¿Cómo es el movimiento nocturno, surgen muchos imprevistos? ¿Existe como una tabla estadística de lo que ya sabés que puede ocurrir? - Más que nada se refiere a la patología de ciertos pacientes. Hay un índice. Necesitamos los médicos de la noche. Que podamos comunicarnos con los médicos, tanto el Dr. Bonini, como el Dr. Rivero, como la Dra. Pochat. Y, si no, la emergencia, la obra social. Con respecto a la estadística de caídas, tratamos en lo posible que nadie se levante. Que toquen timbre. Y, si tienen que tocar 100 veces el timbre, toquen 100 veces el timbre, y esto se lo digo a todos. No es ninguna molestia, para eso estamos acá. Más allá de todo lo humano, nos pagan para que atendamos al paciente. Lo que no quiero es que se levanten solos. Sé que toman muchas veces medicación para inducir el sueño, se levantan mareados. Y muchas veces no quieren molestar, a la noche, no prenden la luz, se levantan a tientas y ese es el problema.

Luisa acota que ella tiene baranda y no se anima a llamar de noche. - Teresa: usted tiene que llamar siempre. Y el tener o no una baranda es una indicación médica. - Respecto de los fines de semana, no siento que lo sean. Para mis amigos y familia existen, para mí, todos los días son iguales. No lo siento diferente.

Se incorpora Clementina y la ponemos al día acerca de los temas. Y proseguimos: ¿hacés igual las guardias del fin de semana? - Sí, las hago igual, porque mis francos son rotativos. Te pueden caer en sábado, en domingo, Cada dos o tres meses, me toca un sábado o domingo.

Le sugerimos a Clementina que le haga alguna pregunta que le interese o comente. Se entabla un precioso y cálido diálogo.

- Nos conocemos. - Sí, Clementina, yo he ido a atenderla muchas veces y por la medicación.

- ¿Cómo le va? - Muy bien. Muy contenta de compartir esta experiencia con ustedes.

- ¿Sigues acá? -  Sí, sí, y espero que por mucho tiempo más. (Risas generales)

- No te veo - No me ven porque hay otra enfermera a la noche. Ahora estoy más en la parte administrativa, y Daniela es la que está a cargo de los pacientes.

- Tienes muy buena mano para hacer las curaciones.

Alcira: Ustedes tienen unas asistentes extraordinarias, muy buenas. - Bueno, me alegro.

Angie: ¿Qué horario estás haciendo? - Entro a eso de las 10 de la noche, pero en general estoy llegando 9:15 pm, más o menos. Esto es algo de mí toda la vida, me gusta llegar temprano. Por cualquier contratiempo, a veces para colaborar con mis compañeras del Turno Tarde.

Luisa: ¿Qué días venís? - Todos los días, tengo francos cada 6 días. Por ejemplo, ayer y hoy tuve franco. Ya mañana empiezo a trabajar. Me toca sábado y domingo.

María Julia: A veces he tenido problema con la medicación. Y recurro a las fuentes (señala a Teresa), INPRECIONANTE.

Alcira recuerda que la eligieron la mejor enfermera de la Institución. La felicitamos eufóricamente y Teresa agradece con calidez.

Elba: Yo quiero saber cuál es el secreto de atender a los niños. No adolescentes, niño, niño.

¿Cómo se gana la confianza de un niño y de los padres? - Ya les conté que trabajé atendiendo a dos niñitos, cuando estudiaba, que no eran de acá, eran de Brasil. El papá era de Inglaterra, la mamá de Brasil. Eran adoptados, era una pareja ya mayor. Vivían acá en el Barrio Recoleta. Viajaron a Inglaterra porque la señora tenía que conocer a los familiares del marido, y me dejaron a mí a cargo de los dos chiquitos. Es una gran responsabilidad.

La mayor tendría 3 años y el chiquitín, si mal no recuerdo, un año y medio. Ellos sabían muy bien el castellano, el portugués y el inglés, y se dirigían a mí como mamá. Yo tenía que viajar a mi casa en colectivo. Yo les decía: soy Tere, pero ellos me decían también mamá. Era una confianza muy buena. Y, más que nada, los papás hacia mí. Tres meses era mucho. Me tenía que quedar a cargo y era una gran responsabilidad. Era jovencita, tendría 23 o 24 años. Ahora tengo 53.

Carlos pregunta si sigue viendo a los chicos. No, se fueron a Brasil, y luego a Inglaterra. Perdí contacto con ellos.

Y Carlos agrega: le dejaron los recuerdos. Sí, sí, inclusive tengo fotos con ellos. Me dieron la libertad de ir en ese tiempo a algún lugar por necesidad con ellos, y no los dejaba ni a sol ni a sombra.

- Inés: ¿Existen cursos de actualización para enfermería? ¿Es necesario o conveniente hacerlos dado tu experiencia, cómo es el tema? - Es muy necesario. Incluso acá hubo un curso el año pasado. Por medio de Marcos, que trajo a una persona que nos capacitó. Creo que este año va a haber otro curso en Villa juncal. Los cursos son obligatorios. La medicina avanza. Nosotros tenemos que estar….

Y Martita acota rápidamente: Actualizados. Y retoma y reafirma Teresa: - Incluso, hay muchos aparatos que han salido este tiempo y tenemos que saber de qué se trata, cómo manejarlos. En una terapia, en el sector que sea, es muy necesario. Así como para los médicos hay capacitaciones, para nosotros también.

- María Julia: ¿Cómo se hace cuando fallece una persona? - Y, yo les hablo acerca del Turno de la Noche. Cuando fallece una persona, el primer momento es avisar al médico. Luego, se llama a la obra social o al especialista para que constate el óbito, o sea, la muerte de la persona. Se llama a la familia. Y los doctores de acá son los que hacen los certificados de defunción.

Teresa intercala con sorpresa y asombro, y provoca risas en el grupo. - Los  veo a todos vestidos, maquilladas. Inés agrega con risas generales: claro, siempre los ves en la cama. 

Teresa prosigue respecto a conocerlos: Los conozco por el apellido, y no me digan el diminutivo porque no los conozco. Los nombres se repiten y los apellidos rara vez, pero una ya los tiene identificados a esos raros casos.

María Julia: La veo llegar a Teresa y es como un ángel. Todo perfecto todo organizado. Tengo una confianza ciega en su trabajo y persona.

Inés agrega: por lo que está contando, en cada lugar en el que ha trabajado, ha generado esta idea o sensación de confianza absoluta. - Tengo que reconocer que agradezco mucho esta sensación, es como una carta de recomendación a otros lugares. Siempre les digo a las chicas que si uno trabaja 8 horas, que esas 8 horas sean productivas. Y que a uno le guste hacerlo. Y si ustedes tienen alguna diferencia, porque todos no nos pueden caer bien, ni nosotros caerles bien a todos, entonces: lo atendés una vez, dos, tres, y si el paciente está con mala cara con vos, mandá a otra persona. Entonces no se genera ese roce. Que eso pasa. Incluso en las mejores familias, que uno no se lleve bien con alguien, o que tenga más afinidad. Entonces, les digo a las chicas: quedáte tranquila. Y mando a otra persona.

Y genera un buen clima. Trato de que el grupo nuestro sea de trabajo, un grupo productivo. Y no lo digo para quedar bien. Quiero que ellos estén cómodos y que los residentes estén bien atendidos. Si hay conflicto, que va a haber siempre, que los arreglen aparte, ni siquiera que lleguen a más arriba. Cuando llega a la autoridad inmediata es porque la enfermera o asistente no ha podido solucionarlo primero. Tampoco debe trascender en otros turnos. Sólo debe trascender lo que involucra a los residentes. Nada más.

- María Julia: ¿Ustedes se reúnen con las otras enfermeras? ¿Hay reuniones o intercambios? - Sí, más que nada en los pases de guardia, en los que nos encontramos varias. Mañana, por ejemplo, están las dos enfermeras de Turno Noche, la enfermera franquera, y yo. Ahí ya hay 4 personas encontradas. Hablamos todo lo que refiere al trabajo.

- Martita comenta: Las últimas novedades

- Inés: ¿Hay reuniones formales del Sector Enfermería, o participan ustedes de las reuniones generales institucionales? ¿Podés, dado tus horarios? - A las reuniones generales mensuales, por una lógica de distancia y horarios, no asisto, pero así nos acercan mediante un resumen, un informe de la reunión.

- Angie: ¿Tenés mucho tiempo de viaje? ¿Vivís lejos? - Para estar aquí hoy en horario, tomé el colectivo hace una hora y media. Vivo en Flores, que no es lejos. Tengo el subte desde allí, pero les aclaro que no me gusta el subte. Detesto.

- Entra Susy, hija de Susana, para buscarla en su visita habitual. Se alegra mucho de conocer a Teresa, y dice que debe ser a la única persona que no conoce. Comentamos que a varios nos sucede lo mismo, debido a sus horarios de trabajo.

Inés: ¿Tenés algún hobbie, manualidades, algún medio de expresión que te permita canalizar, algo que te guste fuera de lo laboral? - Me gusta la decoración. Antes, vivía en un mono ambiente, y quería que mi hijo tuviera un lugar separado. Puse un placard gigante, empapelé todo el cuarto del bebé, le puse cortinas, quedó precioso. Me gusta mucho lo que es la decoración de interiores. Me gusta modificar, correr los muebles de lugar. Siempre me meto por internet a buscar cosas.

Inés.: ¿Acá asesorás respecto de la distribución de muebles en las habitaciones, como experiencia de enfermera para los pacientes -A veces sugiero, por ejemplo, modificar la mesa de luz o correr un placard. Pero soy muy respetuosa y dejo la decisión a los demás. Más que nada, desde lo funcional, siempre doy sugerencias. Nosotros necesitamos más que nada el espacio físico. No queremos nada que pueda dificultar el trayecto tanto de una silla de ruedas como de una persona que deambula. Las camas ortopédicas tienen los ganchos hacia afuera, entonces les indico a las chicas que les den una patadita y los metan para adentro. Incluso, uno mismo se puede lastimar.

Inés: ¿C´0ómo es el tema de la higiene, los asistentes bañan a las personas impedidas no dependientes? Y una pregunta práctica: ¿Hay horario para duchas? - Por lo general, la higiene la realizan los asistentes, Eso no quita de que nosotros ayudemos. Cuando faltan, o hay mucho trabajo, siempre damos una mano a las asistentes.

Hay un organigrama de baños. Se respetan los gustos personales: hay personas que prefieren de mañana, otros de tarde, y quienes prefieren después de la cena. Entonces, se dividen en tres grupos según estos turnos de mañana, tarde o noche. Para los que tienen dificultad, existen unas sillas de ruedas que son de baño. No hay mejor cosa que la ducha. Si hay un residente que tiene una vía o algún impedimento, se le respeta y se hace una higiene especial.

Ya tenemos todo programado: las chicas vienen a las 9pm. Van directo al subsuelo, a lavandería, separan la ropa, lo que es del segundo piso y del tercero. Van llevando en tachos y dejando en los pisos lo necesario. Van cortando los pañales, hasta que se hace la hora del pase de guardia, que son las 10 menos ¼ (21:45). Van adelantando el trabajo. Traté de que esto se implementara. Que no perdamos tiempo. Es preferible estar a veces disfrutando un mate cocido o un café, lo que sea.

- Elba intercala muy rotundamente… ¿por qué no un mate? - Se pierde tiempo, es más distendido. Prefiero que se haga todo temprano. Más allá de todo eso, si hubiera una emergencia y están todas las cosas tiradas y desorganizadas, no tendría sentido. Prefiero que todo sea bien organizado.

- Inés: Cuando ingresa una asistente nueva, ¿Vos te hacés cargo de entrenarla para el turno noche o ya vienen entrenadas? ¿Quién hace la formación del manejo del sistema? - En el caso de una asistente nueva en el turno, y a veces cuesto un poquito a la persona adaptarse a la modalidad del trabajo de una residencia, porque a veces vienen de otro lugar o por primera vez, ellas tienen que adaptarse, como nosotros también a ellas, y los residentes también. Es algo recíproco. Y tratamos de decirle: mirá, esto se hace así, así y así. Y van aprendiendo. Y se forman bien. Yo reconozco que respetan eso.

- Angie intercala: los pacientes también ayudan- Colaboran mucho, sí.

¿- Y Teresa nos sorprende, a lo cual respondemos con entusiasmo a aceptación afable: - ¿Les puedo hacer una pregunta? ¿Qué piensan ustedes de Enfermería Villa Juncal? ¿Qué opinión tienen ustedes del cuerpo de enfermería de la Residencia?

- Y se suceden los comentarios:- Buenísimo - Yo estoy muy conforme - Yo he tenido problemas, no ahora, pero he tenido problemas. - Excelente

Teresa amplía la pregunta a los residentes: - ¿En qué piensan ustedes que tenemos que trabajar? No solamente quiero decir lo que yo siento de las preguntas de ustedes, sino también ver en qué nosotros podemos mejorar.

(Surgen ejemplos concretos de medicación de reemplazo por falta de entrega de laboratorios)

- Elba recuerda su experiencia de años: - Yo trabajé 8 años en el Servicio de Pediatría del Hospital de Mar del Plata, éramos – como se dice vulgarmente – como los chanchos. Nos conocíamos todos. Pero el manejo de la Medicina y Medicación era exclusivo del Jefe del Servicio. Había otros médicos, por supuesto, que actuaban. Hubo casos muy graves de pacientes, que salieron del paso, o no. Pero, el hecho de ser un Servicio que prácticamente era el único en Mar del Plata en ese tiempo, daba, por una parte, una responsabilidad enorme, y por otra, una tranquilidad el saber que la gente nos conocía a fondo. Era una situación particular, con gente muy local. Luego el hospital se agrandó, se fundó otro. Pero el Servicio de Pediatría era único. Éramos todos muy unidos, en el campo profesional. El hecho de atender a un niño moribundo era algo que nos ponía a todos los pelos de punta. Sin embargo, la Hermana de la Sala, que era Enfermera, encargada de la ropa,  y era un montón de cosas anexas, ella siempre ponía su humanidad. Su nivel humano nos atendía a todos.

- Martita plantea una necesidad de aclaración: - Cuando habitualmente  me sirven dos pastillas, y aparece una tercera pastilla, ¿qué debo hacer? El médico no ha conversado nada. A lo que Teresa explica y ejemplifica: - Muchas veces le comunicamos a los médicos los dolores y manifestaciones particulares de un día del residente. El médico indica un nuevo medicamento, como puede ser el Paracetamol, y lo deja como un S.O.S. o un rescate. No hay problema. Ahí aparece la medicación nueva, pero el médico no ha hablado con la paciente. Habló con las enfermeras. Lo que ahora le voy a transmitir a las chicas, porque es muy difícil que vea yo a los médicos, ellos vienen por lo general de día.

Se hacen las modificaciones sin hablar con los pacientes, verán una pastilla de menos o una demás, con una de un color y con otra de otro color. Les voy a transmitir por medio del cuaderno a sus médicos, que por favor hablen con ustedes, antes o después de modificarles.

Una cosa es cuando uno lo maneja y se lo sirve y otra es cuando te lo sirve otro. Es entendible la ansiedad ante el cambio desconocido. Les voy a indicar a las chicas que antes de dar un cambio, se los expliquen: mire, el doctor consideró que .... suspenderle, agregarle, cambiarle.

- María Julia comenta: ante un cambio de medicación sin explicación del profesional, uno duda, y esa duda produce una incertidumbre espantosa.

- Luisa comenta su caso. Y van surgiendo ejemplos concretos. Hasta que se nos va el tiempo y deben preparar el almuerzo.  Agradecemos a Teresa, con un “FASCINANTE” y un aplauso general por su generoso tiempo y valioso aporte y profesionalismo.

VIDEO INSTITUCIONAL - Año 2003

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